Los Once cerraron el Congreso de Escritores Antifascistas
La presentación del libro Once poetas críticos y un doble recital colectivo de seis de los once clausuraron el Congreso de Escritores Antifascistas. Enrique Falcón escribe una larga crónica acerca de lo ocurrió durante el Congreso publicada en "Rebelión". Entresacamos algún párrafo:
El fascismo, que hace de todo un campo de pruebas para la aniquilación del mundo (Karl Kraus), es prosa con prisa por conquistar la poesía”, ha escrito José Luis Arántegui en su reflexión a raíz del CEA de 2007. Tanto en la noche del día 10 como en la tarde del día 11 de mayo, el Congreso se cerró precisamente con un doble recital colectivo en manos de un grupo significativo de poetas actuales, en el que se presentó por vez primera la antología Once poetas críticos en la literatura española reciente. Convocando a centenar y medio de personas (algo sin duda inhabitual para la n mayoría de los recitales de poesía que, aquí y allá, se celebran en el autocomplaciente panorama literario de nuestro país) estos actos finales dejaron abierta la sospecha de que, lejos de resoluciones meramente panfletarias y de escrituras literarias ideológicamente tranquilizantes, el criterio de fecundidad de un arte comprometido no estribe en la solución de crisis y conflictos, sino –como lo ha advertido Arnold Hauser– en combatir críticamente la ilusión de que, bajo el signo de la catástrofe, todavía n se sigue viviendo en un mundo sin peligro alguno. De esa pérdida de la ingenuidad y de esa toma decidida de compromiso se hizo eco el buen puñado de poemas que sus autores recitaron públicamente en el cierre de las sesiones.Poemas como "Soñar lo suficiente para penetrar la realidad" (de Jorge Riechmann), "Historia de España: nudo" (de David González), "El fin de la era del sueño" (de Antonio Orihuela), "Vientres de Madrid y de Bagdad" (de Enrique Falcón), "Ran de terra" (de Manel Rodríguez Castelló), "Lavoro Nero" (de David Franco Monthiel), "Teoría de la revolución: 1" (de Antonio Méndez Rubio) o "Els desapareguts" (de Marc Granell) no dejaron intacto, nuevamente, el mundo.
